La mejor manera para que los estudiantes aprendan es cooperando en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esto no le resta importancia a la actitud del profesor ante esta enseñanza, puesto que es recíproca. Los profesores aprendemos con y de los alumnos, a la vez que ellos aprenden de nosotros y con nosotros. También una forma interesante de aprender es relacionando la teoría con la práctica, puesto que la primera no tendría sentido sin las segunda.
Tendría que tener en cuenta el aprendizaje de mis alumnos en mi enseñanza, puesto que las dos están íntimamente relacionadas y no puede ir una sin la otra. Además, si no se tiene en cuenta el aprendizaje del alumno, ¿qué sentido tendría enseñar?
Por último, la motivación es esencial durante el aprendizaje, ya que sin ella, no conseguiríamos nada porque no tendríamos un motivo para aprender. La manera más eficaz de motivar a un alumno es implicándole en todas y cada una de las actividades propuestas en clase, haciendo interesante la materia impartida. Para ello, no basta que el alumno esté motivado, sino también el profesor, ya que si el capitán (docente) es el primero que abandona el barco, sus tripulantes (alumnos) lo abandonan con él.

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