- Analizarla.
- Entender el proceso de formación educativa.
- Mejorar, crecer.
- Que ocurra en grupo, que tenga el apoyo de los demás.
- Trabajar disociado de la realidad contextual del país, de la escuela y del educando.
La práctica reflexiva debe estar presente en la actividad cotidiana del profesor como algo nuevo, dinámico, en construcción, y como un proceso nunca unilateral, ya que de esta forma se aprende a enseñar. El profesor aprende con la socialización de los saberes y es un agente facilitador del proceso de enseñanza-aprendizaje.
En conclusión, la práctica reflexiva no debe confundirse con la licenciosidad, donde todo vale, donde es común la permisividad, al revés, ésta es balizada por tres niveles de reflexiones o análisis de la realidad vivida: la técnica, la práctica y la crítica.
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